Dependencias
Eulalia Valldosera
[Siempre que entro al Reina Sofía por la entrada de la ampliación de Nouvel, para una exposición temporal, me equivoco de planta, de sala o de ascensor. O lo indican mal o el arte me aturde. La exposición está del 4 de febrero al 20 de abril en la primera planta de la ampliación (cota +0) ; ) ]
A la entrada de la exposición, ocho raíles guían cuatro carros de la compra que soportan proyectores de video. Está clara la intención: hay que empujar los carros, a la vez que se arrastra la proyección sobre la pared (una corta secuencia en travelling que muestra gente llevándolos en el aeropuerto o en el supermercado).
El fin que parece perseguir la instalación, es producir un cambio en la percepción visual; es decir, mientras empujamos el carro e intentamos seguir la velocidad de la proyección y nos amoldamos a ella, se cambian las secuencias visuales y se nos superponen otras imágenes o incluso nuestra propia sombra haciéndonos participes de su obra. Nunca alcanzamos a entender la consecución de las imágenes, sus velocidades ni la relación entre las mismas.

A mi modo de ver, se pone en evidencia el actual consumo, frenético y compulsivo, de imágenes que nos bombardean, y nos dejamos bombardear a diario por todos los medios. Imágenes comerciales, informativas o interactivas que muchas veces anulan nuestra capacidad de discernir y priorizar la información que nos transmiten. El carro alude al consumo y las proyecciones a la imaginería recibida.
Toda esta crítica se concibe disfrazada de diversión y entretenimiento activo que promueve la participación de los visitantes, pero que sin embargo, puede llegar a distraer del fin conceptual intencionado.
En la segunda sala, la interacción se produce con botes de productos de limpieza dispuestos como artilugios de diversión. Lejos del uso común de estos envases, Eulalia Valldosera los convierte en artefactos “inútiles” con cualidades sonoras, táctiles y visuales. Es evidente la invitación a examinar cada bote,-si no lo sabes te lo indican-, a pesar de la dentera que puede producir asomar el ojo a la boca de un bote de lejía.
Tras esa experiencia, de nuevo juega con la utilización de los envases, que alumbrados por proyectores de luz, magnifican su sombra en la pared. Eulalia Valldosera asocia las siluetas de estos productos de limpieza a las formas femeninas y les atribuye condiciones de madre, hermana, hija, etc.

Sus obras siempre tienen una connotación personal en la que muestra su relación con lo objetual y lo desechado. El título de la exposición alude a nuestra propia dependencia de los objetos, de las necesidades, de las cargas, las relaciones, las personas y la forma en que construyen nuestra forma de vida desde nuestra ausencia. En general su obra resulta muy sutil y en ocasiones poética.
Varias de sus últimas obras expuestas, están realizadas con colillas de cigarros. Dibuja, sobre un lienzo extendido partes del cuerpo femenino, con la ceniza de colillas apagadas. Una vez trazado el dibujo, barre con una escoba, a modo de pincel, las colillas y deja una estela de ceniza por todo el lienzo.
Como ella misma apunta: “Siempre he hablado de los desechos. Cuando trabajo con las colillas, cuando trabajo con las sombras, no deja de ser parte de ese mundo de los ruidos, de los desechos. El trabajo en sí, la obra final, no deja de ser un desecho de un proceso mental, durante el cual la energía se va perdiendo y acaba en un punto muerto que es la obra.”.